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ORIGENES

CIEMPOZUELOS: UN CAMINO ALTERNATIVO

La génesis y trayectoria histórica primigenia de las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor se circunscribe en la historia de la Europa del siglo XIX, específicamente en España, país con unas características muy peculiares y cuya evolución cultural, económica, demográfica y social no avanzó a igual ritmo que los demás países de Europa.

Es incuestionable que la Revolución Industrial propició desde mediados del siglo XVIII y durante el siglo XIX la expansión de la prostitución y el tráfico de personas con este fin. A la prostitución ingresan mujeres que han emigrado del campo a la ciudad en busca de medios de subsistencia, mujeres sin familia, desclasadas, solas, que llegan después de ser violadas, enviudar, o caer en la indigencia, marginadas no solo por el oficio que ejercen, sino por la ausencia de otros medios de subsistencia.

Los países frente a este hecho discuten sobre la forma de paliar en la medida de lo posible los efectos de la prostitución. ¿Plena libertad, prohibición absoluta, reglamentación? En Londres se publicó en 1724 un folleto en un estilo más bien grotesco, Nápoles otro de tipo moralista en 1739, en España desde comienzos de siglo XIX varios autores se ocupan de ella y reconocen que aunque prohibida se ejerce sin excesivas dificultades.

A nivel Europeo hay varios intentos de reglamentación: Francia lo ve conveniente en 1795 y desde 1799 la policía se encarga de vigilar el ejercicio de la prostitución, en otros lugares se elaboran reglamentaciones: Bolonia en 1814, España hace su primer intento en 1822, Sicilia en 1823 y 1855; Bélgica en 1838, Portugal en 1844, Alemania en 1850, Turín en 1857, Madrid en 1865, Vigo en 1867, Lyon en 1867, Gran Bretaña 1869, Sevilla y Cádiz en 1870, San Sebastián en 1874, Barcelona en 1884, Santander en 1889. Estos reglamentos, con muy ligeras diferencias hablan de inscripción y clasificación de las prostitutas, pagos, multas, inspección médica, hospital, cartillas, servicio sanitario, cancelación del registro; a mediados de siglo XIX caen en desuso en la mayor parte de los estados de Europa mientras en España van hasta la primera década del siglo XX.

La reglamentación de la prostitución en general vulnera gravemente los derechos humanos y la dignidad de todas las mujeres prostituidas e ignora su condición social, económica y cultural, siendo ella la primera a quien la prostitución desmoraliza y empobrece. En Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, España hay reglamentos que obligan a exámenes ginecológicos obligatorios, registro obligatorio, restricción para transitar por cualquier parte de las ciudades, deben habitar el lugares determinados por el Estado, no disfrutan de libertad de expresión, son agredidas por parte de los agentes del orden; el Estado y la Iglesia aceptan la existencia de la prostitución a la vez que marginan a estas mujeres y las señalan con el estigma de pecadoras.

Esta es la realidad ante la que se encuentran los Fundadores Mons. José María Benito Serra y Antonia María de Oviedo y Schönthal, a la que dan una decidida y valiente respuesta: El 1 de junio de 1864 nace en Ciempozuelos, cerca de Madrid, España, una institución para acoger a las mujeres prostituidas que no han podido ser admitidas en otros establecimientos análogos; se insiste el carácter voluntario y libre para entrar y salir del asilo; y se muestran las ocupaciones de las mujeres acogidas en él mientras se intenta aprovechar la capacidad natural de cada una para enseñarles una profesión. En palabras del padre Serra “Muchas veces al visitar las salas del Hospital de san Juan Dios… he sido testigo de manifestaciones de arrepentimiento… Entonces creyéndome obligado a imitar el ejemplo del Buen Pastor, quise poner sobre mis hombros a la oveja descarriada, y fui yo mismo varias veces de puerta en puerta, pidiendo su admisión en los establecimientos destinados a ofrecer un Asilo al arrepentimiento. ¡Pero en vano, yo no pude conseguirlo…resolví abrir un establecimiento donde fueran recibidas todas las muchachas…que no pudieran ser admitidas en otro establecimiento alguno!”.

Después de seis años, los Fundadores Mons. José María Benito Serra y Antonia María de Oviedo y Schönthal, deciden la fundación de la Congregación de Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor, el 2 de febrero de 1870. El primer esbozo de Constituciones, adaptación de las Reglas de las Hermanas Redentoristinas que les entrega el Padre Nicolás Maurón, Superior General de los Redentoristas, declara que han sido fundadas para que las religiosas trabajen a su propia santificación, acogiendo, instruyendo, moralizando las mujeres arrepentidas, abriendo para ello asilos gratuitos donde se las recibe sin restricción alguna.